La calle principal de esa ciudad costera. Ahí es donde te conocí, podría indicar con el dedo el lugar exacto o pararme sobre él. En ese escalón me diste un beso, ahí también dejaste un helado que no pudiste terminar. Por la puerta de esa galería paseamos tomados de la mano, en ese local de cosas locas entramos a mirar. En esa esquina me dijiste que no te olvidarías de mi y que lo tuyo no era chamuyo. En ese puesto de panchos almorzamos al día siguiente. En esa playa nos acostamos a escuchar el sonido del mar. El viento soplaba muy fuerte, tan fuerte que mis zapatillas quedaron llenas de arena, una de mis medias salió volando -porque no me gusta estar calzada en la playa- y te reíste de mi, ni siquiera me ayudaste. Te grité de lejos: -Dejá de mirar y ayudame.- Pero te morías de risa, claro, una piba torpe corriendo una media rosa en el medio de la playa, es gracioso, te entiendo. En nuestra despedida nos prometimos que íbamos a volver a vernos, yo no te creí, sólo te seguí la corriente. El viaje de vuelta a casa escuchando esas canciones que hicieron que accidentalmente nos conozcamos. Ese es el viaje mental que hago todos los días.
Decidí no volver a ese lugar, pero ¿por cuánto tiempo? No puedo simplemente abandonar un lugar importante para mi porque tu recuerdo lo arruina. Al fin y al cabo, el problema no sos vos, -porque ya no estás- el problema es tu recuerdo, que aparece de la nada sin que pueda controlarlo. Sacudo la cabeza como si haciendo eso pudiera tirarlo lejos, deshacerme de él. Pero todavía no puedo y sé que es absurdo, pero dudo que sea capaz de superar esto. Como dije antes, el problema no sos vos, es tu recuerdo. Porque si volvieras, si vinieras a buscarme, no te aceptaría, ya no significás nada para mi. Yo no te quiero, pero quiero a tu recuerdo. A la persona que seguramente idealicé en mi mente.
Como dice un dicho del Dhamapadda, "No hay enemigo que pueda causar un daño más grande que una mente mal guiada". El problema soy yo, que te traigo a la vida una y otra vez, algunas veces inconscientemente, otras consciente. Pensar en algo es darle existencia, pero ¿cómo parar de pensar? ¿cómo decirle a mi mente "esto sí" y "esto no"?
Una vez me dijeron: "Uno no olvida, uno supera". Yo también pienso eso, pero son palabras vacías. Si uno no experimenta algo, ¿cómo puede estar seguro de que es así?
Todos los días, más y más recuerdos, muchos repetidos, otros traídos a la memoria por una situación actual. Esos son los que más duelen, "no sabía que esto estaba ahí", pensé en hacer una especie de examen de conciencia, no para ver los errores, sino para ver todo lo que tengo adentro, tiene que haber cosas que todavía ignoro, no quiero que me tomen de imprevisto.
Odio tu recuerdo, pero no odio lo vivido. No te odio, pero me da bronca cada vez que tu cara aparece en mi mente, o cada vez que una frase que me dijiste se escucha en mi mente con tu voz. Yo, alguien que no puede memorizar caras, ¿por qué me sigo acordando la tuya? ¿por qué me acuerdo hasta de tu voz?