sábado, 20 de mayo de 2017

Diadema

¿Cómo llegué? Me perdí, o creí estar perdida. Era un viaje para aclarar mis pensamientos.
La empresa de mi padre y un matrimonio arreglado, ¿Quién se quiere casar con dieciseis años?. No hace falta responder. Está más que claro que la idea no me gustaba para nada.
Había vivido toda mi vida pensando que me casaría con un príncipe azul, o celeste clarito, no pedía demasiado. Y este hombre, mi supuesto prometido, no llegaba ni al tono de los celestes. No era atractivo y no tenía nada que lo hiciese especial, ni siquiera un buen sentido del humor.
El día en que me informaron del matrimonio discutí fuertemente con mi padres, tomé algunas de mis cosas, entre ellas este pijama, y comencé mi viaje. Llegué a Diadema. Estaba lloviendo, como ahora. Tratando de buscar refugio llegué a acá. Entré tan rápido que si tuviese que volver hacia atrás no recordaría el camino. Al ingresar me encontré con dos hombres, me miraron sorprendidos y me preguntaron mi nombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario