Un "Te amo" que no contesta...
¿Me seguís queriendo aunque ya no me hables?
Lo único que me confirma que estuviste acá son tus anteojos, hechos para tus ojos. Esta pieza que con el pasar de los meses se convirtió en santería, ahora parece un museo. Piezas inertes que no tienen sentido para mi o tal vez no quiero encontrárselo. Una Biblia con las hojas rotas, una imagen de la Virgen con un Rosario enroscado en el cuello y una estampita de Jesús que dice "Quien crea en mí no morirá".
Te olvidaste muchas cosas. Mi armario rebalsa de ropa que no sé si quiero usar y tampoco quiero regalar. Volví apurada del trabajo y me sentí un poco tonta. También quise mostrarte un video de un perrito y un bebé.
Tengo un agujero del tamaño de la tarta de zapallitos que hacías y pensé que iba a llorar viendo películas de Disney.
No entiendo. ¿Te escondiste o te moriste?. Algunas veces sueño que te levantás del cajón y que todo era mentira, pero después me acuerdo que te moriste y se me estruja el corazón.
Y leí una vez en un libro: "¿Sabes que cuando lloras por tus muertos no lloras por ellos sino por ti?" Obvio que lloro por mi. Lloro porque no viniste a tomar mates como me prometiste, porque no estabas ahí para decirme qué ponerme y porque no vas a estar para tirarme huevos y harina. Me da bronca, pero no te odio. Te amo y no voy a volver a verte. Mamá, hoy hago mías tus cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario